El tercer túnel de Guadarrama entró en funcionamiento unos días antes de la Semana Santa, lo que permitió el uso del más antiguo en función de la densidad del tráfico, reduciendo así las tradicionales retenciones de las vacaciones. La nueva infraestructura destaca por sus exigentes medidas de seguridad. Actualmente, el primer túnel permanece cerrado mientras se realizan los trabajos de acondicionamiento para hacerlo reversible.
La primera de las grandes infraestructuras de comunicación previstas para este año ya ha entrado en funcionamiento. Y lo ha hecho unos meses antes de la fecha prevista inicialmente. Se trata del tercer túnel de Guadarrama, que se inauguró a finales del pasado mes de marzo, con la intención de emplearlo durante las vacaciones de Semana Santa y así evitar las retenciones que se venían produciendo durante los últimos años con motivo de las operaciones de ‘entrada’ y ‘salida’ a Madrid.
Salida
De esta forma, durante la operación ‘salida’ se dotó al primer túnel de la señalización correspondiente y se colocaron conos para aumentar en un carril las posibilidades de la calzada en sentido a La Coruña. El hecho de usar un solo carril del primer túnel responde a las condiciones de seguridad que se establecen al no haber acometido aún los trabajos de acondicionamiento para convertirlo en reversible. Aun así, en la operación ‘retorno’ sí pudo emplearse íntegramente el primer túnel, ya que hasta ahora se ha venido usando en dirección Madrid, por lo que en esa dirección no requería ningún tipo de señalización. Esta situación, sumado a la mayor capacidad del nuevo túnel, mejoró ostensiblemente la fluidez de los vehículos en los días de mayor intensidad de tráfico.
En cuanto a la nueva vía de conexión entre la capital y el Noroeste de España ha supuesto una inversión final de 150 millones de euros y cuenta con 3.148 metros de longitud y más de 13 de anchura, lo que permite disponer de tres carriles con amplios arcenes. Al igual que los dos anteriores, este túnel atraviesa la Sierra de Guadarrama y la mayor parte de su trazado discurre entre los dos túneles antiguos, por lo que se ha aprovechado para conectarlos entre sí y así mejorar la seguridad de los tres subterráneos.
En concreto se han construido 13 galerías de emergencia que conectan alternativamente con los otros dos túneles ya construidos. Seis de estas galerías son de carácter peatonal, mientras que las otras siete podrían llegar a ser utilizadas por vehículos de emergencia, permitiendo incluso el paso de los camiones de bomberos. Aparte de estas siete galerías especiales de conexión entre el nuevo túnel y los dos antiguos, se ha construido otra de estas mismas características entre los túneles uno y dos, situada cerca de la boca sur de ambos túneles. En total se han excavado más de 2.200 metros del interior de la Sierra de Guadarrama para la construcción de estas galerías de evacuación que sirven para situar al nuevo túnel entre los más seguros del mundo y para mejorar los sistemas de seguridad de los dos antiguos.
En la actualidad, y superado el compromiso de las vacaciones de Semana Santa, se ha cerrado el primero de los tres túneles para realizar las obras de acondicionamiento para convertirlo en una vía reversible para vehículos ligeros que podrá funcionar, con los dos carriles, en cualquiera de los dos sentidos de circulación según las necesidades del tráfico. Los trabajos de acondicionamiento y mejora del primer túnel durarán unos nueve meses, por lo que está previsto que finalicen a finales de año y así poder emplearlo para las operaciones de las vacaciones de Navidad.
Calzada
El primer túnel, abierto en 1963, fue la primera vía de peaje de España. Inicialmente admitía circulación en los dos sentidos de la marcha. Pero con la puesta en servicio del segundo túnel y de la autopista Villalba- Adanero, en 1972, el primer túnel se convirtió en una calzada de la autopista canalizando la circulación en sentido único hacia Madrid.
Los importantes crecimientos del volumen de tráfico desde finales de los
años 80 empezaron a provocar situaciones de congestión, sobre todo en el
final de la década de los 90, cuando se comenzaron a registrar más de 100
horas al año con niveles de servicio calificados como de saturación y
retenciones en los fines de semana. Por lo que se comenzaron a realizar los primeros estudios para la construcción de una nueva infraestructura.
Múltiples y modernos y sistemas de seguridad
El nuevo túnel construido bajo la Sierra de Guadarrama destaca por las excelentes medidas de seguridad de las que dispone, entre las que destaca la construcción de 13 galerías de emergencia que conectan con los otros dos túneles ya construidos. Así, si la normativa europea obliga a que un túnel de más de tres kilómetros cuente con una galería cada 500 metros, y la española cada 400, la principal característica del nuevo túnel es que dispone de una salida de emergencia cada 380 metros. Seis de estas galerías son de carácter peatonal, mientras que las otras siete podrían llegar a ser utilizadas por vehículos de emergencia incluso para el paso de los camiones de bomberos. Las galerías cuentan con un sistema de presurización que evita la entrada de humo y las puertas de acceso, que estarían controladas desde el centro de control de San Rafael, están construidas en un material que puede resistir un incendio de grandes proporciones durante un espacio de dos horas.
Además, se han instalado bocas de incendio cada 42 metros e hidratantes en las estaciones de comunicación, con un aljibe independiente de 240 metros cúbicos de agua.
Otra de las medidas de seguridad de las que dispone la nueva infraestructura es la construcción de 4 ‘anchurones’, que son espacios habilitados con un cuarto carril para que los vehículos averiados, incluso los de grandes dimensiones, puedan estacionar en caso de avería.
En cuanto a la seguridad ‘pasiva’, se ha dotado a la infraestructura de los últimos sistemas de ventilación, así como de vigilancia, con cámaras de detección automática de incidencias a través de la comparación de fotogramas, instaladas cada 125 metros. También se ha instalado un sistema de iluminación cuya intensidad va en aumento durante los últimos metros del túnel para evitar deslumbramientos.
Por otro lado, el sistema de comunicación cuenta con importantes avances como la construcción de unos departamentos estancos en los puestos de Socorro (SOS), situados cada 125 metros, en los que será posible contactar con el centro de vigilancia sin las molestias que pudiera provocar el continuo tránsito de vehículos. Y además se facilitará el uso de telefonía con todas las compañías de móviles.
Otras actuaciones
La construcción del tercer túnel se integra dentro del pliego de la adjudicación a Castellana, filial de iberpistas-abertis, de la concesión de la gestión de la autopista AP-6 hasta el año 2038. Una de las condiciones de la concesión era ampliar la capacidad de tráfico del corredor viario que comunica Madrid con el Noroeste de España, así como mejorar la comunicación entre la capital y las dos provincias castellano y leonesas más cercanas, para lo que se ha destinado una inversión de 480 millones de euros en seis años.
La mayor parte del presupuesto ha estado destinado a los proyectos de ampliación de la capacidad del corredor, con 260 millones de euros, y que ha supuesto la ampliación de 3 a 4 carriles en la A-6, entre la M-50 y Villalba, operativa desde diciembre de 2005. También se ha ampliado la capacidad de la autopista de peaje AP-6 de 2 a 4 carriles entre Villalba y enlace del Valle de los Caídos, en funcionamiento desde abril de 2006. Y por último, se ha construido una nueva calzada y la ampliación a tres carriles entre el enlace del Valle de los Caídos y San Rafael, que incorpora también el tercer túnel y la ampliación de 8 a 23 cabinas de peaje en San Rafael.
Castellana construyó también dos nuevas autopistas de peaje: la AP-51
Villacastin-Avila, en servicio desde noviembre de 2002 y la autopista AP-61
San Rafael–Segovia, en servicio desde abril de 2003. Para la construcción de estas dos nuevas autopistas se invirtieron 220 millones de euros.