Castellana de Autopistas, concesionaria del Estado, y perteneciente al Grupo Abertis lleva a cabo diferentes actuaciones sociales a favor del desarrollo de las provincias por las que discurren las autopistas AP-51 y AP-61. Una de las actuaciones más destacadas es la de conservar, proteger y rehabilitar bienes de interés cultural que han marcado el devenir de la Historia.
La concesión, gestión y explotación de las autopistas AP-51 y AP-61, conlleva la inversión de un 1% del presupuesto total de las inversiones realizadas en beneficio de la conservación del Patrimonio, según la Ley de Patrimonio Histórico Español. Una inversión que Castellana realiza sin dilación y que ha beneficiado especialmente a las provincias de Ávila y Segovia, dando mayor importancia a los proyectos de titularidad pública, los declarados Bienes de Interés Cultural, los situados preferiblemente en las inmediaciones de la obra pública o a aquellos cuyo deterioro exige una intervención urgente.
Así, la Iglesia de San Juan Evangelista, en La Losa, ha recuperado el esplendor de antaño gracias a las actuaciones llevadas a cabo por Castellana. En primer lugar se realizó la restauración del retablo mayor. Un impresionante conjunto de más de diez metros de altura y siete metros de ancho construido en 1679. De corte renacentista y de autor desconocido, está compuesto por seis lienzos, un sagrario, un calvario y la imagen del santo patrón San Juan. Se ha trabajado en la eliminación de grietas y fisuras propias de los ciclos de humedad-desecación de la madera, en la reconstrucción de los elementos perdidos por el paso del tiempo y en el tratamiento de los lienzos y de las pinturas murales entre otros trabajos.
Posteriormente se realizó la restauración del retablo de San Gregorio, una obra de arte gótico postmedieval, realizada en piedra. La inversión que ha llevado a cabo castellana en esta ocasión ha superado los 115.000 euros. Entre otras acciones, se han realizado tratamientos de consolidación de la piedra, mejorando las características de cohesión y adhesión, y también tratamientos para recuperar la policromía.
Castellana también ha culminado el proceso de restauración del retablo mayor de la iglesia de San Sebastián en Villacastín. En este caso el importe destinado a esta obra ronda los 200.000 euros. Y es que se trata de una obra de tamaño colosal de casi veinte metros de altura, en la que intervinieron en el ensamblado Mateo Imberto, en las esculturas Pedro Rodríguez, Mateo Martínez y Juan Vela y en las pinturas Alonso Herrera. En este caso, se ha actuado en los lienzos, en la pintura mural, en las esculturas y en los elementos metálicos.
Castellana también trabaja en la conservación de diferentes conjuntos históricos de la provincia de Ávila como la restauración de la Fragua de Berrocalejo de Aragona, donde se ha realizado una renovación total del conjunto histórico por valor de 46.000 euros, sustituyéndose la cubierta y reforzando la fachada y muros interiores de piedra vista. Además se ha instalado un sistema de iluminación y se han restaurado los elementos propios de la fragua y del maestro herrero, mantenido la inicial ubicación del yunque, la zona de almacenamiento de carbón, del horno y del fuelle.
En Mediana de Voltoya se ha trabajado en la restauración de un puente romano de piedra, con un único arco de medio punto, situado sobre el río Voltoya. La inversión destinada a este proyecto superó los 200.000 euros, con los que se ha conseguido recuperar el aspecto original de la estructura.
En el término de Ojos Albos existe uno de los escasos ejemplos de manifestaciones de arte rupestre de Castilla y León, pero que se encontraba muy deteriorado. Por esta razón, Castellana ha llevado a cabo una inversión de 38.000 euros que han servido para restaurar y poner en valor una de las obras protohistóricas más importantes de la región.
También se está actuando en la antigua casa consistorial de Santa María del Cubillo para convertir este espacio en una biblioteca y Centro Cultural.
Todas éstas actuaciones, al igual que otras llevadas a cabo por Castellana, no sólo han servido para recuperar parte de nuestra historia, también han servido para convertir estos vestigios en elementos dinamizadores del turismo rural que beneficiará el desarrollo económico de las zonas en las que se encuentran los grupos históricos.