La celebración de botellones incontrolados en diferentes lugares de la ciudad ha sido notablemente denunciada desde este medio de comunicación en los últimos años. Y es que, cada fin de semana, los ciudadanos son testigos de las acciones vandálicas que cometen determinados grupos de jóvenes aprovechando la falta de autoridad de las fuerzas del orden: lunas rotas, orines en los portales, papeleras destrozadas, botellas rotas, robos en comercios o el deterioro del mobiliario urbano son sólo unos pocos ejemplos de la actividad nocturna incontrolada de estos energúmenos.
Esta redacción ya ha denunciado en varias ocasiones la escasa plantilla que posee la Policía Nacional en Segovia. Una plantilla que, además, debe permanecer gran parte del día pendiente de la cárcel de Perogordo, con la consecuente reducción del número de patrullas en las calles segovianas. De ahí que, al recibir los avisos de la ciudadanía, los agentes no puedan acudir con la celeridad esperada. Esta situación, que veníamos denunciando desde hace varios meses, se ha solucionado, en parte, gracias al incremento del número de agentes de la Policía Nacional. Un aumento que, durante el periodo previo a las elecciones apenas se ha hecho patente, ya que ha dado la sensación de una cierta relajación a la hora de atajar estos problemas, favoreciendo una cierta permisividad a determinados grupos sociales como los jóvenes.
Otro de los asuntos denunciados públicamente por esta Redacción ha sido la celebración de botellones en la tristemente famosa “curva”, o en recintos privados como el que tuvo lugar en las instalaciones de la empresa de electrodomésticos Milar.
Aunque el más llamativo es el que se organiza cada fin de semana en las dependencias del Centro Comercial Mahonías, donde se encuentran las facultades de Ciencias Jurídicas, Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid. Y donde se han llevado a cabo actos vandálicos como rotura de lunas o pintadas amenazantes o que hacían apología de la violencia, todo ello a escasos metros de la Comisaría de Policía. 
Un miembro de esta Redacción, ante este panorama, realizó una denuncia formal en la Comisaría y envió las fotos que podemos ver en esta noticia a los diferentes medios de comunicación (que, por cierto, no las han publicado), a representantes de la UVA, a la subdelegación del Gobierno y a Caja Segovia, entre otras Instituciones.
Esta misiva parece haber sido efectiva, ya que parecía que los únicos enterados eran los miembros de la Entidad financiera que tenían contratado un servicio de limpieza especial para hacer frente a esta situación, y a raíz de esta carta, la subdelegación del Gobierno ha anunciado una serie de medidas para atajar algo que era visible por todos los segovianos.
De momento parece que la situación de Mahonías tendrá una pronta solución, pero desde esta Redacción nos preguntamos si en otros lugares de la ciudad se mantendrá la carta blanca para que los grupos de jóvenes sigan celebrando sus botellones.