La celebración de la Noche de San Juan es uno de los actos más esperados en la ciudad de Segovia, ya que da lugar al inicio de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro. El origen de esta celebración se remonta a épocas prerromanas, cuando las antiguas culturas realizaban ritos paganos basados en el fuego para celebrar el solsticio de verano, día en el que el sol ganaba la batalla a la noche y reinaba por más tiempo.
La Noche de San Juan se viene festejando en diferentes lugares del mundo desde tiempos inmemoriales. Los celtas, antiguas culturas del lejano oriente o incluso de la América precolombina realizaban diferentes ritos para celebrar el día más largo del año, o lo que es lo mismo, el solsticio de verano. El fuego es un elemento común entre las diferentes culturas para celebrar este marcado acontecimiento en el que la naturaleza, el hombre y las estrellas se conjugan en una noche llena de poder y magia.
En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días eran cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del inicio del verano para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
La celebración también tenía aspectos misteriosos o sobrenaturales, ya que en el hemisferio norte es el día más largo lo que se ha traducido como el triunfo de la luz sobre la oscuridad y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto.
Es una noche en la que según las leyendas, los hechizos y embrujos cobran un especial protagonismo, ya que se abren las puertas a otras dimensiones permitiendo que hadas y duendes de la naturaleza anden sueltos por los campos, las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las medicinales centuplican sus virtudes; los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo...
También se bailaba y saltaba alrededor del fuego, al que se le atribuían poderes purificadores, se quema todo lo antiguo y se pasa a una nueva etapa. No en vano, el fuego tiene cierta capacidad anti- infecciosa, por lo que se solía saltar las llamas para purificarse y protegerse de influencias demoníacas.
La costumbre de los celtas, tras encender las hogueras, era saltarlas ayudados de una pértiga. Cuando el fuego perdía fuerza, los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez que rogaban a los dioses para que el año fuera fructífero. Los griegos y los romanos también realizaban hogueras durante la noche del solsticio de verano para homenajear a sus respectivos dioses. Al otro lado del Atlántico, en la zona de Perú, los incas también llevaban a cabo un ritual con fuego para celebrar el solsticio de verano y dar fuerza al dios sol.
El origen de la fiesta, como se ha visto, tiene tintes paganos. Pero con el ascenso del cristianismo en toda Europa occidental, se llevó a cabo una ingente labor de cristianización de las antiguas costumbres. Y, entre otras, la fiesta del solsticio de verano también adoptó un significado sagrado en la persona de San Juan Bautista, ya que según la tradición cristiana nació seis meses antes que Jesucristo, es decir, en torno al 24 de junio. De ahí que se eligiera su figura para concentrar las diferentes celebraciones.
Además, curiosamente, en el Evangelio de San Lucas se cuenta que el padre de San Juan Bautista, el sacerdote judío Zacarías, recibió la visita del ángel Gabriel que le anunció que su mujer Isabel, hermana de la Virgen María, estaba en cinta. Zacarías dudó de este hecho, pues su mujer era ya muy mayor para concebir un hijo y además era estéril. Debido a esta desconfianza, Zacarías perdió la voz, pero la recuperó milagrosamente cuando nació San Juan, como ya se lo había predicho el ángel Gabriel. Rebosante de alegría, Zacarías encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia, un hecho que sirvió para enlazar con la costumbre prerromana de festejar el solsticio de verano con el encendido de hogueras.
La Noche de San Juan es mundialmente conocida. Aunque en los países mediterráneos cobra una especial relevancia. En Segovia, en concreto, la Noche de San Juan sirve para dar comienzo de forma oficial a las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro.
El fuego es el principal protagonista de esta celebración con el encendido de las hogueras de San Juan, y también repite protagonismo al final de las fiestas con los fuegos artificiales de San Pedro.
La tradición manda crear una gran hoguera en la Plaza Mayor donde se echa todo lo malo, aquello que se quiere dejar atrás, para que sea consumido por la fuerza de las llamas. Los jóvenes saltan la hoguera con el objetivo de tener un año de buena suerte, aunque siempre hay alguno que no empieza con buen pie y termina dándose un buen susto.