Tengo
que decirles que mis señoritos me enviaron el mes pasado un
correo que, más que nada para que ustedes se enteren de cómo
se las gastan, se lo transcribo literalmente: "Aurora, me dijeron,
o te pones las pilas o sale en la Última tu nombre completo
a toda plana". Cría cuervos, que te sacarán los
ojos, pensé. Ni un respeto por los años de dedicación,
ni una consideración por los desvelos, ni un aliento por mi
generosidad, ni un puto duro por mis entregas. Insolencia y desdén
como pago. Chantaje puro y ruindad, ya te digo. Estos dos deben de
ser de la escuela de Ibarreche y Carot. Mi nombre a toda plana...
Pues ya os voy a dar yo extorsión.
Porque vamos a ver, que yo antes me pintaba, que me arreglaba...;
Que salía a la calle como un brazo de mar, maqueada como una
reina, y lo que es ahora, que ni me atrevo a ponerme laca en el pelo
para no destacar. Joder, que me tienen cohibida, arrugada, en un ay.
Cagadita de miedo, vamos.
Paso por los quioscos de prensa y por los bares, y miro de soslayo
los titulares de portada de los periódicos. No lo puedo evitar.
Y cuando acabo de hacer la ronda, empiezo con las contra portadas.
Que me tiene más calada los del gremio, que ni les cuento...
"¿Que no tendrá usted el último fascículo
de las Ballenas Asesinas?", -pregunto como para despistar, mientras
repaso la última página de toda la prensa del mundo
mundial- No, ya le dije ayer a usted que ése no nos llega,
me contestan un día sí y otro también. Y qué
quieren que les diga, que menos mal que estoy organizada, -llevo una
lista-, porque si no, corro el riesgo de repetirme y preguntar a la
hija de Benito por el de las ballenas, cuando a ella siempre le solicito
el de las mantelerías talaveranas.
Díganme si así se puede vivir... Y todo porque me retraso
un poco o, en el peor de los casos, no llego a tiempo con el artículo.
Pues nada, bonitos, que arrieritos somos y en el caminito nos veremos.
Ya sabéis que una es de armas tomar. Y la que avisa no es traidora.
Hablando de armas, el otro día presencié la particular
parada que el glorioso cuerpo armado de la Benemérita nos regaló
a la ciudad. ¡Qué cosa tan edificante! De verdad se lo
digo. Cerré los ojos por un momento y vi seminaristas de sotana,
paseando de a dos, en largas filas que teñían de negro
las aceras de Vetusta. A mozitas de cortas miras, del brazo de enguantados
alféreces Calle Real arriba, y la misma hacia abajo. A orondos
concejales degustando, sin recato, generoso vino que pagamos los contribuyentes.
A un obispo de impúdico anillo y llamativa cruz al pecho, repartiendo
bendiciones desde su misericordiosa ostentación.
La ciudad como suspendida. Los pilares inamovibles ejerciendo de pesares
imperturbables. La historia, de tan repetida, nauseabunda.
No pude mantener por más tiempo los ojos cerrados y al abrirlos,
en lo primero que se posó mi mirada fue en el camarada Alvarez
(Paco) y en mi Cacahuetes preferido (encantado de haberse conocido)
que acompañaba al primero. La izquierda (¿) insípida
e insustancial, de la mano de esa otra izquierda, supuestamente más
combativa, entregadas ambas a los néctares que proporciona
el poder. Anda que no se os notaba... Mi madre, que tiene la mala
costumbre, ya lo saben, de ir leyendo a medida que escribo, opina
que estoy muy agria últimamente. Pues vale, le dije, pero tú
me dirás si no me asisten razones. Tú me dirás
si con las ruedas de molino con las que tenemos que tragar, no es
como para bajarse en marcha.
Felipe protegiendo a Vera, o a sí mismo, el baranda de Interior
amenazando con tirar de la manta, pero con los millones en la buchaca;
Fraga más agarrado al sillón que una lapa. Por cierto,
que tengo yo una porra hecha, con todos los dinosaurios que pueblan
la faz del Planeta, para apostar cual de ellos será el que
antes la doble: Arafat, el mismísimo Fraga, JuanPa Segundo,
Fidel y así hasta veintinueve. El que quiera votar, ya sabe
mi correo electrógeno, que diría uno de mis adorados,
tal que Carlos Herrera. Total, que si no es para estar avinagrada
y pelín desabrida, que venga Cristo y lo vea.
¿Vienes al teatro? Me dijo Chari el otro día. Bueno,
pues vale. Total, con un poco de suerte hasta se me pasa este muermo
y a lo mejor veo las cosas de otro color. Tonta de mí, como
si la vida estuviera dispuesta a dar satisfacciones a cambio de nada.
Tres mil de las de antes por ver a unos Joglars más domesticados
que la perra Lassy. Un alto porcentaje de espectadores, de los de
gañote de toda la vida, llenando la sala. El aforo como una
sauna, y para colmo, mi jefe -que es de los de gañote- en la
butaca de al lado. En resumidas, que si me hubiera quedado en casa
macerando las bilis, todo eso menos que tendría que lamentar.
Acabó la representación, a Dios gracias, y servidora
siesa como la sota de bastos. La gente partiéndose el pecho
y las falange de tanta palmada, y yo pensando: Aurora eres burra como
tú sola. Debes de ser la única que no ha visto el retablo.
Pero anda, atrévete tú a decir que no lo has visto.
Te funden. Vaya que sí. Aurora, aplaude, me decía Chari,
aplaude que se te va a notar... Y yo como un ajo porro.
Hay que aplaudir, siempre hay que aplaudir, aunque la función
haya sido un cagarro más grande que el sombrero de un picador.
Usted no aplauda y verá cómo la miran. Los de al lado
no se cortan, ellos son entendidos, ellos lo han entendido todo, eres
tú la que no ha sabido ver el traje del rey. Tú y sólo
tú eres tonta del culo, boba de remate y más zote que
un asno. Te levantas de la butaca con un karma que te cagas por bruta,
burra y lela. Y notas cómo los otros piensan: ¿Para
qué vendrá esta pobre mujer a estos sitios? Mientras
ves cómo se les amoratan las palmas de tanto zurrar una contra
la otra, tú, en tu sillón, más quieta que un
don Tancredo. Hundida en la miseria de la ignorancia. ¡Y una
hostia! Estoy hasta los ovarios de tanto pelma cultural, de tanta
tripa agradecida, de tanto imbécil mononeuronal, de tanta cursi
iletrada que lo más que ha leído, ha sido la parte trasera
del bote de crema hidratante.
No aplaudo porque no me sale de las tetas, y porque cuando veo algo
que es malo hasta devorarte, lo menos que se me ocurre es tirarme
un pedo. Se lo dije a mi amiga: “Una sola frase de Teledeum
vale por todo esta mierda de montaje políticamente correcto,
adocenado y complaciente”. Nena, cómo eres... (Chari
dixit), que he de decir que cuando dice esa frase la fulminaría.
Necesitas otras vacaciones me dijo mi hija el fin de semana pasado,
viendo el cariz que estaba tomando mi humor. Lo que necesito es un
novio, ¡Cojones! - le contesté-. Llama a los de Solidaridad
y Medios y que me busquen uno. Recibí un portazo como respuesta.
Esta hija mía que está harta de lo que a mi me falta.
Si lo sabré yo. Pasados, bien pasados, los cincuenta, la vida
a las mujeres nos trata a hostia limpia, cada vez lo tengo más
claro... Mejor me tomo un vaso de leche y, el último que cierre.
Que hasta igual, mañana será otro día.
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