Tengo
una perra con siete cachorros. Pero no se vayan a pensar que he cambiado
a mi Nenuco por una paridora nata. Para nada. Lo que les quiero decir
es que son las seis y veinte de la tarde de un sábado tortuoso
y torturante. En la pantalla de mi ordenador acaba de aparecer la
indicación inequívoca de que, desde alguna parte, alguien
me envía una señal. Me acaba de entrar un mensaje. ¡Jesús,
qué poca privacidad!, -pienso-. Últimamente ando un
poco paranoica. He llegado a meter el portátil debajo de la
cama por las noches porque me da un mal rollo… A veces pienso
que se va a levantar la tapa, ella solita, y cualquier depravado,
desde no sé dónde, me va a estar viendo con el culo
en pompa como si fuera servidora una porno girl de esas que tiene
enchufada la webcam las veinticuatro horas del día . Te digo
yo… He abierto el correo y reza: “Aurora, por tu madre,
ponte a escribir que estoy cerrando”. Estos señoritos
míos cada día son más inoportunos. ¡Por
todos los santos, con el calor que hace! Le devuelvo un mensaje a
mi señorito: “Sé que voy a ser mala si me obligas
a escribir en estas condiciones”. A modo de contestación
entra otro de vuelta: “Como si arde Troya, pero remíteme
el artículo cuanto antes”. Es lo que tiene de cordial
esto de no verte las caras… ¡Anda y que te follen!, digo
en voz alta, y me quedo como si se me hubiera caído un pedo
super sonoro en la mismísima cena de gala de los esponsales
principescos. Ustedes dirán lo que quieran, en el caso de que
ustedes digan algo, que me parece a mí que no lo dicen, porque
como está la Aurora… ¡Ah…, que lo diga ella!
A lo que iba, que me duele el moño (lo que me duele es otra
parte menos pública, pero por respeto…) de ver a tanta
gente morir de éxito en esta ciudad. -Y no me refiero a Carmina
Ordóñez-. Luqui (mi madre sigue empeñada en que
le diga Luquero) está que se sale. Bueno, pos vale; ya se sabe
que en el país de los ciegos el tuerto es oculista. Pero digas
lo que digas, las fiestas de este año, como las de los anteriores,
una ful de Estambul. Hija, ¿se puede hacer algo más
cateto, hortera y repetido que el aquelarre ese que pretendiste? Aún
recuerdo yo el espectáculo que unos alumnos del Taller Municipal
de Teatro hicieron hace unos años… Que te pasen los videos,
amor. Que eso de darnos gato por diablo no mola ni tres… Si
no encuentras el video, no tienes más que pedírsele
al sirio introspectivo e incompetente. Tú ya sabes a quien
me refiero…, que seguro que no tiene ni puta idea de dónde
está. Puedo jurarlo. Otro que está reventón que
te cagas es mi Cacahuetes. Por mucho que repaso, no tengo visto, en
los días de mi vida, a alguien tan encantado de haberse conocido
como mi Periquín. Ustedes pensarán que es amor a primera
vista, pero qué quieren que les diga, es que cada vez que le
veo pienso en lo bien que luciría este hombre en un trío
de boleros. Y ahí es na cuando tenga para él solito
una telealcalde de tecnología digital. Tiembla Aurora, que
a tu estrella le queda menos luz que al candil de un sereno. Ahora,
que a más de uno se le va a acabar el chollamen, si lo sabré
yo. Ya se irá dando cuenta la peña cuando se corte el
grifo del momio facilón y caprichoso. Por cierto Cacahuetes,
que a mí me reserves un puesto de peluquera. Ya sabes las ganas
que tengo de abandonar esa tumba de los elefantes en la que trabajo.
Y si a algunos se les va a acabar el chollo, yo me sé de otros
que andan ya con el culo apretado haciendo méritos para entrar
en la cosa de la Casa. Y además de funcionetas…, como
otro que yo me sé, y sin pegar palo al agua. Muerte a la inversión
pública. Todo para la tele del señor alcalde. Pues nada,
bonito, que con tu pan te la comas. Si te dejamos… Si en ese
consistorio hay alguien con capacidad autista para calcular, que vaya
haciendo las cuentas. No digo más. Ha llegado a mis ojos el
cedé con el recopilatorio de las fiestas de Segovia que ha
lanzado la televisión más chachi de la ciudad. Anda
que no eres lince Luisillo… Eso sí que es rentabilizar:
Se hace el trabajo, bien hecho, todo hay que decirlo, y como la Casa
Consistorial cada día se parece más al Gran Caddesi
pues se le calza al de turno chiquicientas copias pa regalá,
eso sí, al módico precio de… ¡Hagan caja,
señores! Otro que va de paisa trincón es el inefable
Gless (Nicolasillo). Una no sabe dónde tiene el ángel
para convencer este hombre, pero el caso es que te calza la colección
de cromos en menos que se persigna un cura loco. A este le dan igual
izquierdas que derechas, La Junta que Caja Ávila, tontos que
espabilados. Él, en una terca tenacidad, digna de encomio,
extiende el top manta del cromo y el colorín y, míra
tú por dónde, siempre hay un incauto/a que pica en el
anzuelo. Time is money. Sólo que esta mordida nos cuesta a
todos los segovianos un pastizal. Luqui, al loro. Para otra vez, digo.
Yo, es que desprecio tanto a este tipo de gente que no podría
vivir sin ellos. Qué le voy a hacer. Por cierto, que desde
aquí pongo vida y hacienda a disposición de cualquier
lobby que me quiera acoger, con tal de que me den la medalla de Fallera
Mayor, o en su defecto el Mata Hombres de Oro. Eso sí, lo que
me den, que sea con mis posibles, nada de sablear al erario público.
JoseMari, ya te vale. Estoy exhausta. Encima de que en Torrecaballeros
no hay playa, la piscina de mi amiga está más seca que
la imaginación de Emilio Hernández. Por mucho que sea
otro de los que mueren de éxito en estos días. “Gracias,
Segovia…”. Pues qué bien, pero eso no te salva
de haber hecho poco menos que la semana cultural de un pueblo con
pretensiones. Para otro año, amor, que yo sé que tú
puedes. Bob Bobo acuñó el término Grebeci (Iceberg,
al revés) para definir a los objetos, personas o sucesos que,
al contrario de lo que sucede con un iceberg, poseen una parte a la
vista mayor que la esencia que los sustenta. Yo no digo nada, pero
¿ustedes no creen que hay muchos a los que se les podría
aplicar el término? Piensen un poco y verán como no
es tan difícil. Dirán que soy reiterativa, pero les
juro que está sonando en mi loro, en este mismo momento, esto
que les trascribo: Eres como el interior de una nave espacial/ abandonada:/brillas
por fuera, por dentro nada/. Eres como el interior de una nave espacial/
abandonada:/ Prometes mucho, no cumples nada/. ¿Será
casualidad? De la canción de Fangoria: “Interior de una
nave espacial abandonada.” Soy mala, lo sé. ¡Pero
cómo me gusta!
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